26 de des. 2016

Jucef Bonhiac, el alquimista de Barcelona







La desaparición del barrio judio en 1391 dejó solo su nombre en la calle del Call. Según Joan Amades en el número 8 de la calle Sant Ramon habitó Jusef Bonhiac, tejedor de velos y después panadero, según consta en documentos del siglo XIV, alquimista y/o rabino  en el siglo XIV muy conocido por sus hechizos. Su hija, que era una de las jóvenes más guapas de la ciudad, era festejada por un caballero cristiano hasta que, cansada de tener que esconder su amor, le propuso que le pidiera la mano a su padre. El caballero, que no parecía tener intenciones muy nobles, le dijo que prefería amarla sin llegar al matrimonio, por lo cual la novia rompió la relación definitivamente. Como venganza, el caballero fue a casa del Alquimista judío para pedirle un potente hechizo capaz de envenenar hasta la muerte de forma imperceptible y a la vez irreversible.

El Alquimista, ignorando que la destinataria de la pócima era su própia hija, le preparó una flor bella y fresca con un delicioso perfume que, al ser olido, condenaría la víctima a una muerte segura. El caballero, complacido, dio la ofrenda con fingida inocencia a su amante como recuerdo del amor que compartieron y ella, al olerla, murió al instante. Cuando su padre entendió lo que había pasado, desesperado, huyó de la casa que había sido escenario de su deshonra, castigándola a quedar deshabitada y encantada hasta el Juicio Final.

Hay voces discordantes que datan los cimientos del edificio en el siglo XVII y solo algunas de sus piedras del siglo XV. Sean o no sean verdad la historia tiene voz y durante muchos años esta casa no fué habiatda.